Yo debí haber sido la que cargaba con la cruz, la que recibía los latigazos y escupitajos, las injurias y demás. Pero,no. Él fue quien cargó con éso y más. ¿Qué pide a cambio? Un corazón roto, para así devolverlo renovado. Estar dispuestos a romper la vasija vieja para que, El Gran Hacedor, nos reconstruya: vasija nueva.
Es arduo el camino de la fe; sin embargo, Su palabra es lumbrera en nuestro camino, por lo tanto, no hay mucho que temer. En lo personal, hoy no fue un día que digamos de lo más lindo. Sí, siento que estoy cayendo. Sí, los dones siento que se me van de las manos. No hay más remedio que arrodillarse, renovarse....Limpiar aquello inicuo que lacera,de nuevo, mi alma.
"Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción;pero confiad, yo he vencido al mundo" (San Juan 16:33)Es momento de meditar y, de ser posible,poner en una balanza lo que en realidad nos enriquece el espíritu: ¿si en el mundo encuentro aflicción-como todos ya sabemos-, para qué seguir pensando conforme a esas reglas intrascendentes? ¿es acaso que somos unas rocas o que simplemente buscamos una vida fácil?
Ser cristiano nunca fue una tarea, como ya mencioné, fácil. Todo esto si seguimos preocupándonos por y con las cosas que no tienen mucha trascendencia, las cuales se encuentran en el mundo. Jesús nos dijo: Yo he vencido al mundo. Entonces: Si aceptas a Jesús,¿quién contra El que habita en tu corazón?